Las magdalenas que pretendían ser galletas.

 

Pues sí, esta semana tenía toda la intención de hacer y posteriormente decorar unas galletas y en ello he puesto todas mis fuerzas y mi horno y la mantequilla y el azucar glass…

Pero no. No es tan fácil como parece. Porque primero haces la masa, se te queda muy blanda y con este calor se pega por todas partes, con lo cual no puedes cortar nada, bueno o lo cortas pero no eres capaz de despegarlo del papel para poder meterlo en el horno, y suponiendo, en el hipotético caso de que lo despegues, cuando llega a la bandeja del horno cualquier parecido con el moldecito con el que lo has cortado es pura coincidencia.

Una vez hecho esto un total de chococientas veces, con lo cual has obtenido unos 10 trocitos de masa que se parecen ligeramente al muñequito, letra o figura del molde, lo metes en el horno a la temperatura exacta para que no se desparrame por toda la bandeja (esto es temperatura demasiado alta y demasiada mantequilla en la receta = no se para que he usado los moldecitos de las narices porque lo que ahora hay en la bandeja es una plasta amorfa) ni le salgan pompas o la superficie parezca “una bicha harta de castañas” (por mi tierra llamamos bichas a las serpientes pequeñas) o lo que es lo mismo que tenga muchísimos bultos.

Conseguido sacar todas las galletas del horno (si hemos llegado hasta aquí, ya merecen la consideración de galletas) toca adornar, aunque siendo sincera me las tenía que haber comido así, o sino juzguen por ustedes mismos. Hemos de preparar la glasa real que será real el día que consiga hacerla, porque si sencilla es la receta más difícil es conseguir el punto exacto en el cual salga algo de la manga donde la has metido (dura) y no se desparrame por la galleta y sus alrededores (demasiado líquida)

Hecho todo esto, tenemos nuestras primeras galletas decoradas con glasa, que no voy ha deciros a que se parecen porque es de mal gusto. Y que conste que iba a poner las fotos pero he decidido hacer un favor a la humanidad y he creido más conveniente dejarlo para la próxima vez que haga galletas decoradas (que será más o menos cuando se me olvide esta)

No obstante y a pesar de todo lo anterior he aprendido un montón de cosas, entre ellas:

  • Creo que va a ser mejor que haga un curso de galletas
  • No todo lo que parece fácil realmente lo es
  • Las decoradoradoras de galletas son unas artistas con mayúsculas, desde aquí mi admiración a todas ellas.
  • … y muchas cosas más que mejor me las dejo en el tintero.

Moraleja: esto de las galletas está muy bien, pero para cuando aprenda. De mientras vamos a lo que tímidamente controlamos: LAS MAGDALENAS!!!

Pues sí, como no he podido con las galletas (han ganado esta batalla, pero no la guerra) y para levantarme un poco la moral que estaba a la altura del betún después del estrepitoso fracaso, he hecho unos cupcakes de tiramisú con queso mascarpone.

 

Para la masa:

  • 50 gr Harina
  • 50 gr Maicena
  • 2 Huevos
  • 100 gr Azúcar
  • 100 gr Mantequilla
  • 3 cucharadas Café expresso
  • 1 cucharada Mascarpone
  • 2 cucharaditas Levadura
  • 3 cucharada de cacao en polvo

Batimos mantequilla y azucar hasta que blanquee, una vez hecho esto añadimos los huevo uno a uno hasta que se integren. Incorporamos la harina, la maicena y la levadura previamente tamizados.

Separamos 2 cucharadas de masa y añadimos 2 cucharadas de café y 2 de cacao en polvo. Mezclamos y horneamos en un molde durante unos 10 minutos. Después de esto sacamos del horno y desmigamos, lo mezclamos con una cucharada de mascarpone y hacemos bolitas.

Al resto de la masa incorporamos una cucharada de café y una de cacao. Mezclamos. Rellenamos los moldes con esta masa y una bolita de las que hemos hecho anteriormente en cada uno.

Horneamos unos 15-20 minutos a unos 180 ºC (160 ºC si el horno tiene ventilación)

Para el frosting:

  • 120 gr Mascarpone
  • 100 gr Azucar glass
  • 10 gr Cacao en polvo para espolvorear

Batimos el queso y el azucar un minuto a velocidad baja y luego a velocidad alta unos 4 minutos más.

Cuando las magdalenas salgan del horno las dejamos enfriar sobre una rejilla. Luego una vez frías las decoramos con el frosting, que queda como un glaseado como podéis ver en las fotos. Espolvoreamos con el cacao en polvo. Y listas!

Si queréis que tenga un sabor más intenso podéis utilizar esencia de tiramisú (3 gotas en la masa y 1 en el frosting) Espero que lo intentéis. Un beso.

P.D: Me he apuntado a un curso de fotografía para intentar no seguir dañándoos la vista cada vez que inserto una. A partir se Septiembre supongo que podréis ir viendo si se notan los resultados o he tirado el dinero.

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Comentarios

  1. Belén dice:

    Gema, eres una fiera y muy pronto controlorás el tema galletitas decoradas y te reirás de estas pequeñas derrotas.